¿Hasta dónde llegarías por ir al viaje de fin de curso?
Esa fue la pregunta que me hice cuando mis padres me soltaron la bomba: solo me dejarían ir si veían un cambio real en mi actitud rebelde y empezaba a comportarme de forma más "madura".
Al principio me pareció una broma... hasta que entendí que hablaban completamente en serio.
Fue entonces cuando se me ocurrió la idea más loca, retorcida y atrevida de mi vida: hacerles creer que por fin había sentado cabeza, y que tenía un novio perfecto para convencerlos. Un chico decente, responsable, estudioso... el yerno ideal.
Solo había un pequeño problema: ¿de dónde saco ahora un novio así?
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