
Dicen que los imperios no caen... se desangran lentamente. Primero desaparece un aliado. Luego arde un negocio. Después alguien susurra tu nombre como una amenaza. Y cuando te das cuenta, ya estás rodeado. En el mundo donde nacieron Celine Hoffmann y Roman Keller Orlov, el poder no se heredaba: se defendía. Cada día. Cada hora. Cada respiración. Ella era fuego envuelto en seda. Él era hielo cubierto de sombras. Dos herederos. Dos imperios. Dos tormentas destinadas a chocar. Celine había aprendido desde niña que la confianza era una debilidad disfrazada de virtud. Tras la muerte de su padre y la desaparición de su hermano, tomó el trono que nadie creía que pudiera sostener... y lo convirtió en un arma. Roman, en cambio, nunca necesitó demostrar nada. Su nombre bastaba para cerrar tratos, iniciar guerras o firmar sentencias. Había construido su reino con precisión quirúrgica, eliminando cada amenaza antes de que respirara lo suficiente para ser un problema. Hasta ahora. Porque alguien había decidido jugar un juego peligroso. Alguien estaba atacando a ambos imperios desde las sombras. Alguien que sabía demasiado. Alguien que no le temía ni al fuego... ni al hielo. Y cuando dos depredadores descubren que están siendo cazados, no huyen. Cazan juntos. Aunque eso signifique destruirse en el proceso.All Rights Reserved
1 parte