Thomas y yo crecimos juntos. Compartimos veranos, risas... y una jarra de agua cada primer día de vacaciones. Pero aquel verano todo cambió.
Nos enamoramos.
Y también nos despedimos.
Una carta, una promesa, y un cielo lleno de estrellas que ya no brillan igual.
A veces, el amor más fuerte es el que no llega a decirse del todo.
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