
-Es un mundo loco. –dijo Nelson reflexivo. –Pero no eres de este mundo, porque en este mundo las aves no pueden hablar. Y el Dodo que en su naturaleza ya era extinta inclino su cabeza y se hizo la pregunta, inocente de cuyas palabras saldrían por su pico: -¿Si se pudiera hablar una sola vez en la vida, que dijera?Todos los derechos reservados
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