"¿Cuál amor propio? En mi corazón solo hay amor para ti."
La humillante y triste forma de amar de Freen.
Lo más cruel no es su historia, sino saber que no es la única. Muchos conocen este amor que duele, ese que se aferra a promesas rotas y disculpan golpes con besos. Algunos logran escapar. Otros... como Freen, terminan repitiendo los mismos errores.
Freen lo perdió todo a los ocho años. La niña consentida de un militar retirado, que jugaba entre lujos y jardines perfumados, tuvo su inocencia arrancada de cuajo(desde la raíz). Sus padres, ciegos de miedo, la encerraron tras rejas invisibles, enseñándole a pelear pero nunca a vivir.
Santiago, el nieto del jardinero con una buena voluntad inquebrantable hacia ella, fue su único refugio. Hasta que el mundo los separó.
Años después, Freen confunde amor con dolor.
Se enamora de una chica que la besa con los dientes, que llama "ternura" a los celos y "pasión" a "ser usada sexualmente". Freen lo acepta todo, idealiza a su mujer perfecta y no la quiere perder por nada.
Y cuando finalmente escapa de eso, ya es demasiado tarde.
Ahora es ella quien lastima.
Ya no confía en sus amores, no ama plenamente, ni siquiera a sus mejores amigos.
Algo en ella la hace sentir siempre que "algo esta mal".
Ella repite las mismas mentiras que un día le rompieron el alma. Su poca empatía y desconfianza por el prójimo es innegable.
Como sucede con Santiago. Lo usa de consuelo temporal y termina haciendo su complice.
Esta historia se trata de sus equivocaciones y de las consecuencias que traen.
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