A lo largo de la historia, los finales siempre se tomaron como calamidades, pero cuando una era culmina, siempre hay otra que inicia. El mundo no murió por la presencia de monstruos, los humanos no fueron olvidados y el tiempo avanzó contigo.
Y aunque no sabías qué ni quién eras, tu historia daría un giro tras otro para obligarte a mirar lo que no habías visto. Tu identidad pareció cambiar con una mordida, pero la verdad era incierta. Algo que no querías que volviera resurgió en primavera, cuando tu corazón volvió a latir y un toque de la muerte refrescó tus memorias, también las ajenas.
En el frío de esa noche, despertaste como algo que no conocías, y las consecuencias que te mencionaron te buscarían en formas inimaginables, algunas demasiado tétricas, otras más mágicas y otras aún intrigantes. Determinar quién era tu amigo y tu enemigo ya no era tan sencillo. Tu pasado resultó más confuso, las respuestas que querías se enredaron con tus temores y pesadillas, tu reflejo ahora era difuso, y quien te dio la mano alguna vez podría hundirte en segundos. Para no perderte, debías volver más allá de la noche que lo cambió todo.
Y encontrar el equilibrio entre lo que fuiste, y lo que sin marcha atrás serías, durante el resto de tu vida.
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ೃ⁀➷ Esto es una SECUELA. La primera parte de esta historia se titula: "Tira del hilo y rompe" (es cinco veces más corta que esta continuación, pero bue, me pintó escribir).
ೃ⁀➷ Arte en la portada no perteneciente a mí. Créditos a: __seib1e (X/Twitter).
Yamaguchi es muy lindo.
Hinata es tonto, pero adorable.
Tsukishima es... atractivo.
Kageyama es guapo.
Los cuatro chicos de primer año del Karasuno comienzan a sentir cosas entre ellos.
No saben si eso es amistad, amor o solo los nervios de jugar en la cancha.
Pero cada vez que juegan juntos,
sus corazones laten al mismo tiempo.
No hace falta explicarlo,
basta estar en 𝑠𝑖𝑛𝑐𝑟𝑜𝑛𝑖́𝑎