Condorito
Durante mucho tiempo, Franco había creído que el amor era algo que podía explicarse. Algo que podía ordenarse, comprenderse y, llegado el caso, olvidarse.
Flor le había demostrado que no.
Porque después de ella no había existido una verdadera forma de volver atrás.
Habían pasado los años. La vida había continuado.
Había responsabilidades, viajes, decisiones, familia, problemas que resolver y un mundo entero que seguía girando como si nada hubiera sucedido.
Pero Franco todavía guardaba una caja.
Una caja que Celeste conocía desde que era pequeña.
Que coincidencia que un amigo sea el que la llevó a conocer a quien ella esperaba desde hace mucho, a la hija de Flor.
Y que ayudar a su Condorito para descubrir quién es, la lleve a que es la tercera persona a la que su padre tanto había anhelado encontrar