Recorro el comedor a pasos lentos pero firmes estoy sudando y me invade un miedo profundo que recorre todo mi cuerpo me duelen los pies de tanto correr, pero de quien corro si estoy sola, una lagrima se resbala por mi mejilla hasta el cuello en mi cabeza me retumba el dicho de la curiosidad mato al gato pero a que se refiere es por eso que estoy aquí en esta casa, un grito me despierta de mis pensamientos es Samanta pero donde esta comienzo a moverme de un lado a otro para ver de donde proviene y me lleva en dirección a la cocina su única entrada esta tapada con una cortina así que estiro mi brazo derecho para abrirme paso la sostengo con fuerza y antes de poder tirar de ella alguien sostiene mi brazo pero no logro ver quien es por la oscuridad de aquella habitación rezo para que sea la mano de Samanta decido llamarla pero un silencio se hace presente un fuerte tirón llega a mi brazo derecho llevándome a lo mas oscuro de la habitación es ahí donde me doy cuenta de que no habrá marcha atrás.
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