En ocasiones, el amor no nace hacia quien realmente es el otro, sino hacia la imagen distorsionada que nuestra mente crea para sobrevivir. Amamos sombras, inventamos gestos, adornamos silencios... hasta convencernos de que aquello era amor. Pero cuando el espejismo se rompe, no queda nada más que el vacío, la certeza brutal de que dimos la vida por alguien que nunca nos la devolvería.
Este libro es la huella de un primer amor que no fue amor, de una entrega sin retorno y de un corazón que aprendió -a las malas- que incluso el sentimiento más puro puede convertirse en la herida más cruel.
Porque a veces no se ama a una persona, sino al reflejo que uno mismo necesita. Y cuando ese reflejo desaparece, solo queda enfrentarse a todo lo que mi corazón tuvo que guardar.
Alma era una chica de 16 años, conoció a un chico una noche, no le preguntó su edad, se notaba que era mayor que ella. Comenzaron a salir y a conocerse. Una noche algo ocurrió entre sus vidas que las cambió por completo.