El dinero lo mueve todo, y en este caso, acabó moviendo la vida de dos jóvenes sin elección. Cada uno amaba a un corazón diferente, pero les arrebataron esa dulzura a cada uno de las manos, y los obligaron a casarse nada más cumplidos los 18 años. "¿Qué podría pasar?" pensaron los padres, ingenuamente.
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