Las deudas de Juan Carlos se lo están comiendo vivo. Las hipotecas ya no son suficientes, no hay más préstamos en bancos, ni ropa la cual vender.
Pedir préstamos a Tulio ya no es una opción, prometió no volver a apostar, y ahora debe ver como saldar sus deudas en silencio, incluso si eso lo pone en riesgo.
El dinero suena, y en ojos de Tulio no es más que papel con poder, pero papel al fin y al cabo, así que se dedicará a saldar todo lo que su mejor amigo debe, con tal de que los cientos que el conejo debe no cobren su vida.
All Rights Reserved