Nunca pensé que Dario iba a ocupar tanto espacio en mi mente.
Era solo un compañero más... hasta que dejó de serlo. Hasta que su voz, su forma de mirarme, y los silencios que compartíamos empezaron a quedarse conmigo más tiempo del que deberían.
Una tarde a solas fue suficiente para cambiar todo.
Lo que empezó como una simple visita se volvió una mezcla de nervios, emoción y descubrimiento.
Y ahora, cada vez que lo tengo cerca, me cuesta respirar igual que antes.
No es una historia perfecta. No sé si es amor, si es algo pasajero, o si simplemente es lo que tenía que pasar.
Pero sí sé que cuando estoy con él, el mundo se queda en pausa.
Esta es mi historia. Nuestra historia.
Una que no planeé vivir... pero tampoco quiero olvidar.