
Luna nunca ha sobrevivido a un vuelo sin casi desmayarse. Así que cuando una emergencia familiar la obliga a subir a un avión por primera vez en años, está a punto de sufrir un ataque al corazon. El capitán David Walker no tolera pasajeros nerviosos. Sobre todo, no los que causan retrasos, desafían el protocolo o hacen demasiadas preguntas. Tiene sus propias razones para mantener la estricta profesionalidad y una política muy estricta de no relaciones de ningun tipo a 9.000 metros de altura. Pero cuando un giro del destino coloca a Luna en el vuelo de David una... y otra... y otra vez, se ven obligados a entablar una especie de vinculo a regañadientes que empieza a parecer mucho más. Desde turbulencias en el cielo hasta escalas demasiado largas, Luna y David empiezan a aprender que lo más aterrador de volar no es la altura, sino dejarse llevar. Ella le tiene pánico al cielo. Él tiene miedo de bajar. ¿Y el amor? Eso nunca formó parte del plan de vuelo.All Rights Reserved
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