Ethan Myles fue alguna vez el autor de una de las sagas de fantasía romántica más exitosas del momento. Con millones de lectores, contratos jugosos y una prometida que fue siempre su musa, lo tenía todo. Pero la enfermedad terminal de Isabel, su compañera de vida, convirtió el éxito en un lastre. Su último libro fue un desastre, su reputación quedó en ruinas y las deudas médicas lo obligaron a venderlo todo.
Devastado, Ethan se retira a la casa de su infancia, en un pueblo pequeño donde nadie lo recuerda y el silencio pesa más que las palabras. Ahí, atrapado entre el insomnio y el arrepentimiento, comienza a escuchar ruidos. Golpes. Susurros. Y una presencia.
Lo extraño es que, desde su llegada, textos nuevos comienzan a aparecer en su blog olvidado. Fragmentos oscuros, oníricos, poéticos. Textos que Ethan no recuerda haber escrito... pero que suenan más a él que nunca. El interés de sus antiguos lectores resurge. Su agente lo contacta. Y por primera vez desde la muerte de Isabel, Ethan se siente acompañado. Inspirado.
Emily Wilkins no recuerda nada, pero las pruebas apuntan directamente a ella: una pareja brutalmente asesinada, fibras de su ropa en la escena, y un pasado turbulento que ahora regresa para condenarla. Cada evidencia la señala, pero su mente está atrapada en un vacío aterrador. ¿Cómo puedes defenderte de un crimen que no recuerdas haber cometido?
Mientras busca respuestas, Emily descubre que las sombras de su pasado ocultan mucho más que secretos vergonzosos. Una conspiración que se hunde en lo más profundo de Bristol comienza a emerger, trayendo consigo aliados traicioneros, figuras de pesadilla y una verdad que amenaza con destrozarla.
En un thriller psicológico cargado de giros y tensión, Emily deberá responder a la pregunta más difícil: ¿es víctima de un complot o la autora de un acto monstruoso?