Por cada cumpleaños, un hechizo. Por cada año, una elección.
Desafortunadamente para Maya, esta tiene todas las papeletas de ser la última. La joven de dieciocho años recién cumplidos es una bruja que ha vivido escondida durante años entre los mortales, pero no es una bruja normal, porque mientras las demás, si realmente las hubiese, podrían acceder a su magia con total normalidad, ella solo puede emplear un nuevo hechizo cada año. Está acostumbrada, así es como ha sido siempre, pero este año es diferente, porque según una profecía que lleva años oculta, Maya no llegará a los diecinueve, y eso lo cambia todo. Esta vez, tiene hasta el 31 de diciembre para encontrar un hechizo que, uno, salve su vida, o dos, rompa la maldición y le permita volver a acceder a su magia como cualquier otra bruja.
Parece cosa fácil, pero la llegada del atractivo y misterioso Caiden complicará las cosas, porque cuando la supervivencia y el amor chocan, los límites entre lo que se quiere hacer y lo que se debe hacer se vuelven difíciles de distinguir.
El mundo lleva sumido bajo el manto de una profecía milenios, ya no recuerdan quiénes eran sus dioses ni a qué sabía la magia. La aurora boreal de Nina y Joanna les advirtió sobre el apocalipsis, pero no todo es lo que parece. Nina, como la princesa del reino, ha crecido aislada del mundo, con la única excepción de Joanna, su futura guardia, la sombra de palacio, la hija prohibida del consejero real. En el cumpleaños décimo octavo de ambas deberán iniciar una búsqueda que las llevará al oeste, atravesando visiones, lagos secretos, aldeas destruidas, burbujas de la realidad y el peligro que supone Hiax y su pueblo.
Un beso letal romperá su unión. Demasiados secretos y verdades. Una pasión que desea abrirse paso. Un último aliento que destruirá el mundo tal y como lo conocían. Este es sólo el principio.