Dicen que todos nacemos con un hilo rojo atado al meñique. Un hilo invisible que conecta nuestras almas con la de la persona que está destinada a encontrarnos, aunque vivamos en mundos distintos, aunque pasen años sin vernos. Ese hilo puede estirarse, enredarse, confundirse pero nunca se podrá romper.
Y así será siempre, Nicole pensaba odiar y detestar al mismísimo Tom Kaulitz pero en el fondo sabía que estaba atada a él y que jamás se podrían soltar aunque quisieran.
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