
Nos cruzamos una sola vez antes de que todo empezara. Él no llegó sonriendo, sino serio, con una mirada que parecía esconder más cicatrices que secretos. Decían que tenía mala fama. Que su hermano estaba preso. Que sus padres estaban muertos. Yo también tenía mi propio infierno en casa, pero el mío nadie lo contaba. Primero nos peleábamos. Después nos besábamos. Jugábamos a no gustarnos... hasta que dejamos de jugar. Cuando me di cuenta, ya era parte de su caos. Y él, parte de mi única salida. Hicimos lo que nadie imaginó: escapamos. Cambiamos las mochilas por armas, los sueños por mapas de contrabando, y el amor adolescente por una historia que terminó en los titulares. Creí que el mundo se terminaba el día que lo perdí. Pero lo cierto es que todo terminó el día en que lo amé sabiendo que no volveríamos a ser inocentes.Tutti i diritti riservati
1 parte