Unos científicos estaban investigando para crear una cura contra la depresión porque en los últimos años más gente tenía depresión, y algunos acabaron con todo.
Entonces, después de años de investigación, crearon la cura. Para ponerla a prueba, decidieron administrársela a una persona que andaba en un momento muy depresivo de su vida. Pero por desgracia, esa cura resultó ser todo lo contrario: esa persona cada vez se sentía peor y, sin pensarlo, acabó con todo. Muchos de los científicos no entendían lo que había pasado, y horas después descubrieron que lo que habían inventado, en realidad, provocaba que las personas con depresión tuvieran impulsos autodestructivos al estar en contacto con aquella supuesta cura. Por eso, decidieron guardarla en un sitio muy seguro para que más personas con depresión no se vieran afectadas.
Cuando ya era de noche, los científicos se fueron a casa, pero lo que no sabían era que ese antídoto cobró vida. Entonces tomó una apariencia de demonio y rompió la puerta. Las alarmas sonaron, pero ya era demasiado tarde: se había escapado, y todo ese antídoto se esparció por todo el mundo.
A las pocas semanas, más de la mitad de la población había acabado con todo, y entonces uno de los científicos decidió enfrentarse a ese monstruo para conseguir una cura verdadera y así evitar que las próximas personas con depresión llegaran a ese punto.
All Rights Reserved