
querido tú... Anochece en el Pago y el viento anuncia la primera lluvia que llega desde nuestro último adiós. Releo las cartas -ésas que nunca enviaré- y me pregunto si acaso todos llevamos un fantasma amoroso en las venas. El mío tiene manos jóvenes que dibujaron constelaciones en mis estrías, y una voz que me nombró 'sagrada' cuando yo solo me sentía útil. Escribo para no mendigar su recuerdo. Escribo porque en el papel soy dueña del final que la vida me negó. Escribo porque cada verso es un ladrillo para el puente que une a la madre que soy con la mujer que olvidé ser.All Rights Reserved