La historiadora Diane Salvatore, se ve inmersa en un mundo de vampiros, demonios, brujas y un embarazo inesperado cuando se encuentra con un antiguo manuscrito que la obliga a explorar la magia que posee.
En el umbral de la Biblioteca Bodleiana, el aire se volvió denso, cargado con el aroma a pergamino antiguo y una electricidad estática que erizaba el vello de mis brazos. Mis dedos, acostumbrados a la frialdad de los archivos, ardían al rozar el cuero moteado del Ashmole 782.
No era solo un libro. Era un latido.
-El verdadero linaje de Sangre... -susurré, sintiendo cómo mi propia voz me resultaba ajena, vibrando con un eco que no pertenecía a la lógica de Yale ni a mis doctorados.
Al abrirlo, las páginas no revelaron diagramas químicos convencionales. Las ilustraciones alquímicas del siglo XVII se fundían y reordenaban ante mis ojos, formando una caligrafía de sombras que subía por mis manos como venas de tinta. El tirón en mi vientre fue inmediato, una pulsación cálida y aterradora que me recordó que, por mucho que hubiera huido a Oxford, el rastro de Esther Mikaelson no se borraba con kilómetros, sino con sacrificio.
-Es la "M" de Mikaelson... -concluí, viendo cómo la letra se grababa en el papel con un brillo carmesí.
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