En los callejones polvorientos de un barrio olvidado de Santo Domingo, el silencio es ley. Silencio cuando suenan los tiros.
Silencio cuando el vecino desaparece.
Silencio cuando una hermana llora con la cabeza baja para no parecer débil.
Y aún así, Liah eligió hablar, pelear, soñar. Quiso coser una salida con sus propias manos, trazar un camino que no estuviera hecho de balas ni callejones sin salida. Pero cuando su hermano menor, Anderson, se hundió en el bajo mundo buscando una vía rápida, todo lo que Liah había intentado construir comenzó a romperse.
Tendida en el suelo, al borde de la muere, Liah revive cada momento que la trajo hasta ahí: la infancia entre apagones, los primeros sueños rotos, la promesa de su hermano, el barrio que nunca perdonó la debilidad.
Y mientras lucha por respirar, comprende algo más profundo que el dolor: el precio de no hablar, de no irse, de proteger demasiado... siempre se paga con sangre.
Esta es la historia de dos hermanos marcados por el amor, la pobreza, y las decisiones que el mundo los obligó a tomar. Una historia sobre lo que cuesta sobrevivir...
cuando el silencio es mas letal que una bala.
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