Mew Suppasit es un hombre implacable. Líder de una organización criminal y empresario con una reputación tan elegante como temida, su mundo se rige por el control, la filosofía y la eficiencia. Nunca duda o repite una orden. Quien lo traiciona, desaparece. Quien lo desafía, no vuelve a caminar. Bajo sus zapatos de cuero negro y sus trajes se esconde un corazón frío, incapaz de amar... O al menos eso creía.
Una noche mientras supervisaba como sus hombres se deshacen de un traidor, su atención es robada por alguien que no pertenece allí. Gulf Kanawut, un estudiante de arte que solo buscaba pigmentos y pinceles, se cruza con su mirada en el peor momento... O el mejor debido a que Gulf no huye. No llora. No tiembla. Haciendo que ese descaro dulce sea una luz entre la oscuridad, despertando algo que ni las armas ni el dinero habían tocado antes en Mew.
Pero lo que empieza como una curiosidad peligrosa, se convierte en un incendio emocional que amenaza con consumirlo todo porque Gulf es provocación, ternura y fuego a la vez. Logrando que su sola presencia desate unos celos devastadores en Art, el amigo de la infancia de Mew, quien durante años ha hecho de todo para ganarse su amor, pero ahora ve como otro ocupa el lugar que soño... Y no piensa rendirse sin pelear.
Entre disparos, secretos, caricias robadas y traiciones reveladas. Mew deberá decidir si amar lo hace más fuerte... O más vulnerable.
Lando pensaba que su sueño era ganar su cuarto título mundial. Hasta que conoció a Alice, alguien que le cambió la forma de ver la vida por completo, pero su ego no le permite estar junto a ella de manera estable.
¿Podrá conocer la verdadera felicidad? ¿Qué pasará con ellos en el resto de su historia?