Brillantes luces, coreografías impecables y sonrisas que ocultan más de lo que revelan. Ese era el mundo al que Mallory había soñado pertenecer desde que tenía uso de razón. Después de años de entrenamiento, lágrimas ocultas y sueños a medio romper, finalmente debutó como integrante de Golden Moons, el nuevo grupo femenino de SM Entertainment que prometía conquistar Asia con su imagen fresca y su talento arrollador.
Mallory, una estrella naciente, no sabía que cuanto más brillaba en el escenario, más se apagaba por dentro. Iba a descubrir que, en la industria idol, el verdadero espectáculo comienza cuando cae el telón.
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