En los campos de La Masía, donde los sueños se entrenan cada día, Claudia Martínez -una centrocampista recién ascendida del filial femenino- solo quiere una cosa: llegar al primer equipo del Barça. Lo que no esperaba era cruzarse con Marc Bernal, el mediocentro del juvenil A que, sin querer, se convierte en algo más que un compañero de entrenamiento.
Él es enfocado, callado, y vive por y para el fútbol. Ella, de Girona, es fuego, garra, y pasión pura.
Ambos han prometido no distraerse...
Pero, ¿cómo ignorar esas miradas entre rondos y partidos de entrenamiento?
En un mundo donde lo profesional y lo personal no deben mezclarse, ¿serán capaces de encontrar el equilibrio entre el amor y el fútbol?