Seto Kaiba observaba la ciudad desde lo alto de la Torre Kaiba, con las manos en los bolsillos y la mirada fría como el acero. A sus espaldas, la gran pantalla proyectaba los planos del nuevo sistema de realidad virtual que prometía llevar los duelos a un nivel jamás imaginado. Pero en su interior, Kaiba sabía que nada de eso le importaba realmente. Ganar... ¿a quién? ¿Por qué?
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