
Hay momentos que no hacen ruido, como una canción sin letra, como dos cuerpos que se cruzan en el reflejo de un espejo y no dicen nada... pero sienten. Yunjin baila con la ansiedad en los huesos y el sueño entre los dedos. Sunghoon ya cruzó esa línea, pero a veces se siente más lejos que cerca. No hay confesiones. No hay planes. Solo el eco de pasos compartidos, el roce de una botella que pasa de una mano a otra, la pausa entre canción y canción. Esto no es una historia de amor. Es una historia de dos latidos que, sin quererlo, empiezan a coincidir.All Rights Reserved