En mi mundo, el amor era un lujo que se pagaba caro. Yo era la heredera de un imperio construido entre susurros y silencios, donde la lealtad se medía en cicatrices y el poder se ganaba sin importar si te pertenecía por herencia, no se pedía. Aprendí a negociar antes que a bailar, a desconfiar antes que a enamorarme, y a disparar antes que a llorar. La familia era mi escudo y mi prisión; el apellido, mi corona y mi condena.
Pero el destino, ese bromista cruel, decidió que era hora de cambiar las reglas del juego. Una traición interna, un secreto familiar enterrado bajo capas de mentiras y la amenaza de perderlo todo me obligaron a salir de mi fortaleza. Me vi empacando mi vida en una maleta (la más grande, por supuesto, porque una nunca sabe cuándo necesitará un vestido de gala o una pistola) y cruzando fronteras que juré nunca pisar.
Fue entonces cuando apareció él. No era el típico hombre que una mujer como yo debería notar: torpe, demasiado honesto y con una sonrisa capaz de desarmar cualquier defensa. Lo conocí en el peor momento, cuando mi mundo se tambaleaba y mi corazón era un territorio prohibido. Pero el amor, como los enemigos más peligrosos, ataca cuando menos lo esperas y se infiltra en los rincones donde creías estar a salvo.
Mientras buscaba respuestas sobre mi familia, descubrí preguntas sobre mí misma. ¿Quién era yo sin mi apellido? ¿Podía amar sin poner en riesgo todo por lo que había luchado? ¿Era posible proteger mi imperio y, al mismo tiempo, abrir mi corazón?
Esta es la historia de una mujer que aprendió a sobrevivir entre sombras, pero que tuvo que viajar lejos para encontrarse a sí misma. Entre secretos, persecuciones y risas inesperadas, descubrí que el mayor riesgo no era perder mi poder, sino atreverme a sentir.
Donde un grupo de tres amigas se enamoran de sus tres profesoras de universidad al mismo tiempo.
Pasando por acontecimientos un poco complicados pero no imposibles para las tres mosqueteras