entre curas y accidentes nos vemos siempre
Han perdió la cuenta de cuántas veces terminó en urgencias. Minho perdió la cuenta de cuántas veces prometió no involucrarse con ese paciente tan problemático. Pero hay personas que, sin hacer ruido, terminan convirtiéndose en la rutina que nunca supiste que necesitabas.
Creo que esta historia queda