No se lo creía hasta que la empezó a escuchar todas las noches su nombre, todo fue por enterrar muñecas, le avisaron que no lo hiciera, pero a veces la mente humana engaña.
El la había humillado y abandonado el día que se suponía seria el día mas feliz de sus días, pero no siendo así y ella pensando en como olvidar ese desastroso día solo hizo lo mas razonable que pensó debería hacer.
-Haruka, ¿de quien es, DIMELO?.- y en ese momento ella no supo que responder.