Saciaste tu sed directamente del cuello de la persona que te amaba, una simpleza y una bajeza vampirezca que no tuvo empatía de un corazón que la amaba.
- No te enamores de mí.
Pero ya era tarde.
Ya me había enamorado.
Justo cuando me apretó entre sus piernas y me miró como si no me quisiera... pero me necesitara.