Melissa Koch es una mente brillante, peligrosa y absolutamente incontrolable. Empresaria respetada en el exterior, en las sombras es la creadora de una sustancia tan letal como adictiva: Koch, una droga sintética que desata el caos con efectos alucinógenos y compulsivos que está dejando estragos por todo el país. Con un laboratorio oculto, prisioneros como conejillos de indias y una organización bajo su mando, Melissa lo tiene todo bajo control... excepto a sí misma.
Cuando conoce a Nicolás Vaker, un profesor amable con una sonrisa que no termina de convencerla, su mundo se desequilibra. Él guarda secretos. Ella también. Y en medio de un juego de seducción, violencia y desconfianza, Melissa empieza a cuestionar si su mayor debilidad no es su salud... sino él, revelando que el amor, cuando nace entre la sangre y el caos, puede ser el veneno más potente de todos.
Mientras las autoridades se acercan, los enemigos se multiplican y su cuerpo empieza a fallar, Melissa tendrá que decidir si puede seguir dominando el tablero o si, por primera vez, ha subestimado a su oponente.
Porque en el mundo de Neuromía, cada impulso tiene consecuencias. Y cada beso, también.
A veces, el verano no empieza con risas ni promesas, sino con silencios incómodos, miradas que duran un segundo de más y emociones que nadie sabe nombrar.
Will creía conocer el miedo. Boris creía haber aprendido a esconderlo.
Cuando sus caminos se cruzan, lo que comienza como bromas, cercanía y una complicidad inesperada se transforma lentamente en algo más profundo... y más peligroso. Porque querer a alguien también significa enfrentarse a lo que duele, a lo que se calla y a lo que otros prefieren juzgar.
Entre centros comerciales, sótanos llenos de recuerdos, peleas que dejan cicatrices y noches que cambian todo, este verano pondrá a prueba lealtades, amistades y corazones que aún no saben cómo amar sin romperse.
Algunas historias no nacen para ser fáciles.
Nacen para sentirse.