"Me dijeron que no volviera. Que viviera. Que olvidara.
Pero el amor no sabe olvidar lo que fue sembrado con sangre."
Gi-hun está a punto de abordar su vuelo hacia Los Ángeles. El pasaje en la mano, la libertad en el horizonte. Pero la voz del infierno aún lo llama.
El juego no ha terminado.
Y hay alguien que no ha olvidado su rostro.
Detrás del cuadrado negro y la voz distorsionada, alguien lo observa.
Alguien que no lo dejó morir, aunque debió hacerlo.
Alguien que le enseñará que incluso en un mundo sin amor...
hay castigos que saben a deseo.
Y miradas que tiemblan cuando no deberían.
001 fue el inicio del juego.
456, el final.
Y entre ellos, el líder de la máscara.
Donde no hay nombres, solo números,
surge la única historia que jamás debió existir.
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