Dicen que en Hogwarts, las historias de amor siempre comienzan con una mirada en la Biblioteca, un roce de manos en Pociones o un duelo de varitas que termina con chispas... y no precisamente mágicas.
La historia de Giana Hazel no empezó así.
Ella no buscaba amor. Solo quería terminar sus estudios con honores, cultivar plantas carnívoras sin que nadie gritara y demostrar que una Slytherin podía destacar sin arrastrar un apellido oscuro a cuestas. Era reservada, brillante, afilada como una espina, y tan independiente como un girasol que decide crecer en invierno.
Y entonces apareció él.
George Weasley: el pelirrojo más imprudente, ruidoso, y completamente opuesto a todo lo que ella consideraba "su tipo".
Porque entre castigos compartidos, bromas con explosiones moderadas y discusiones sobre si regar primero la raíz o la hoja, Giana comenzó a descubrir que el amor no siempre florece donde uno lo siembra.
A veces, simplemente brota.
Como una planta rebelde.
Justo en el corazón.
Tüm hakları saklıdır