-¿Qué pasó? -sus ojos, grandes y curiosos, me motivan a continuar.
-Valeria, sé que mamá ha dicho cosas sobre mí, ya que en ese momento estaba muy preocupada por mí; había perdido el apetito, lloraba por las noches y me aislé de todos, pero la realidad es más profunda de lo que se cuenta -sonrío a medias-. El 18 de agosto de 2017, el día después de que nuestra hermana Emy cumplió doce años, rompí con mi primer novio de la preparatoria. La relación se había vuelto tóxica y, finalmente, me armé de valor y le terminé. Recuerdo su arrogancia cuando me dijo: "Ok, pero te vas a arrepentir y ya no estaré para tu estúpida ansiedad".
-¡Qué imbécil!
-Pensé lo mismo al leer el mensaje. ¿Pero sabes? Me sentí libre; pensé que en verdad iba a retroceder pero en realidad, experimenté una sensación de liberación.
-¡Como le terminaste, quiso lastimarte con sus palabras! -me dice exasperada.
-No te preocupes que hasta el día de hoy lo bloqueé de todas mis redes. Pero no sin antes enviarle mi dedo corazón.
Reímos juntas pasando un buen momento entre hermanas.
-No me hables más de ese idiota que no pinta nada aquí, solo adelanta hasta donde lo conociste.
-Eres igual que cuando ves una película: cuando te desagrada una escena la adelantas. -Se encoge de hombros y a la vez ríe.
-Bueno, pasó el tiempo y ya tenía diecinueve años cuando recibí un mensaje de la nada en Facebook... y a las semanas, cuando entré a la universidad, conocí a un desconocido sinvergüenza y misterioso.
-Ya va... espera -sus ojos se agrandan y me hacen reír con nerviosismo-. ¿Hubo alguien más aparte de Leo?
Asiento.
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