Regency - Omegaverse · Romance lento · Vínculo emocional
En esta sociedad, no basta con nacer.
Debes presentarte.
Una vez que el cuerpo despierta y libera su esencia, el destino queda marcado: alfa, beta u omega. Cada rol lleva consigo reglas, expectativas... y un camino distinto.
Para los alfas, se espera liderazgo, contención, propósito.
Para los betas, estabilidad y conveniencia.
Y para los omegas... deseo. Control. Belleza. Vínculo.
El emparejamiento alfa-omega no es libre, no es pasional.
Es un ritual, una ceremonia dividida en etapas cuidadosamente vigiladas: pensamiento compartido, resonancia de esencias, pruebas de contención... y finalmente, la elección.
Una elección que, por ley, le pertenece al omega.
Pero que, por costumbre, es puesta en duda a cada paso.
Penélope Featherington tardó demasiado en presentarse. Tanto, que todos pensaban que era una beta más. Invisible. Silenciosa. No destinada al fuego.
Colin Bridgerton se convirtió en alfa muy joven, antes de comprender siquiera lo que significaba serlo. Lo aceptó como se acepta una carga: con la sonrisa tensa de quien no quiere decepcionar.
Ambos crecieron creyendo que sabían quiénes eran.
Amigos. Casi familia.
Un refugio el uno para el otro.
Pero cuando el cuerpo de Penélope arde por primera vez, y su omega clama por Colin, todo lo que parecía estable comienza a temblar.
Y lo que sigue...
ya no podrá regirse por normas, ni rituales.
Todo iba bien... hasta que Hawkins volvió a romperse. Desapariciones extrañas. Criaturas en las sombras. Puertas que se abren solas. Y, por alguna razón, él siempre está ahí.
Lo que empezó con miradas de desprecio y sarcasmo mal disimulado, se convierte poco a poco en algo más complicado: silencios incómodos, rescates inesperados, y sentimientos que no tienen sentido, pero que tampoco se van.
En un pueblo donde los monstruos se esconden en las paredes y la pérdida es parte del paisaje, tal vez lo más peligroso no es lo que espera en la oscuridad...
Tal vez es enamorarse de quien menos esperabas.