Jungkook ha vivido toda su vida cargando un humor pesado, agotado de que todo le salga mal toma su bicicleta y se adentra en el antiguo Bosque de las Sombras, entre la niebla encuentra una vieja estatua de un ángel con la frase: "No hay días malos", frustrado la patea... y en ese instante los ojos de la estatua brillan y una burbuja luminosa aparece frente a él.
Dentro... un chico rubio, hermoso, brillante como la mañana: Jimin. Siempre de buen humor, cálido, casi demasiado perfecto para estar atrapado en una prisión mágica, no puede salir del bosque ni siquiera tocar la tierra fuera del círculo de la burbuja. Jungkook intenta todo para liberarlo, falla, regresa, falla de nuevo, pero empieza a volver cada día no solo por la burbuja... sino por él.
Con el tiempo se convierten en refugio el uno del otro. Jungkook le lleva cómics, historias de su familia, comida; Jimin le habla de sus poderes, de cómo percibe las emociones como colores y murmullos. Entre risas, confesiones y silencios compartidos, se enamoran sin darse cuenta.
Finalmente, la clave aparece cuando la abuela de Jungkook encuentra un libro bastante antiguo con firmas de la familia Jeon, un ritual olvidado tiene la respuesta, lo llevan a cabo y cuando por fin Jimin cruza la frontera del bosque un brazalete verde esmeralda se forma alrededor de las muñecas de ambos. Ellos lo sienten como una unión predestinada, romántica, casi divina.
Pero al llegar a casa, la abuela les revela la verdad: generaciones atrás se creó un juramento familiar, un pacto sagrado que une a un empático con un apático cuando el mundo necesita un recordatorio de que incluso la oscuridad puede servir a un propósito noble.
Unidos no por azar... sino por destino, previamente arreglado.
Y ahora deberán decidir si su amor puede existir fuera de la magia, fuera de la obligación... y si juntos pueden cambiar lo que el mundo cree sobre la luz y la sombra.
Jikook
Prohibida cualquier adaptación.
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