Scarlet nunca planeó convertirse en traductora de idols.
Su mundo giraba entre los pasillos de la universidad, una madre enferma y un pasado que se esforzaba por enterrar. Pero cuando la vida dejó de darle opciones, aceptó un trabajo que jamás imaginó... y mucho menos deseó.
Con una nacionalidad coreana heredada de un padre que la abandonó por la fama, Scarlet se ve arrastrada al universo que más desprecia: el del K-pop. Allí, entre agendas caóticas, sonrisas ensayadas y secretos que nadie se atreve a traducir, conoce alguien, y lo que empieza como una barrera profesional se transforma en una historia tejida entre silencios, miradas y emociones que no necesitan idioma.
Pero el amor no siempre es fácil de interpretar.
Y hay heridas que ni el tiempo, ni las palabras, logran sanar.
Cronos no aparece gritando.
Aparece cuando Luke duda.
"El chico es una llave.
O lo traes a mí...
o lo rompes antes de que otros lo usen."
Luke sabe que podría hacerlo.
Pero cada vez que imagina a Percy muerto, algo dentro de él se niega.
No quiere perderlo.
No quiere entregarlo.
Quiere que elija quedarse.
"Sé mío," piensa Luke,
"o el mundo no te dejará vivir."