Fort tenía un plan: quedarse cerca, ser el mejor amigo perfecto y esperar a que Peat se diera cuenta de que lo quería.
Pero cuando aparece un tercero en medio, los planes se arruinan y los celos hacen de las suyas.
Entre malentendidos, confesiones torpes y un poco de venganza, Fort aprenderá que a veces el amor no se gana con estrategias... sino con el corazón.
Y que, al final, ser un tonto no está tan mal, siempre y cuando seas su tonto.
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