-¿Y tú, aparte de ser la hija de papi, qué haces? -dijo mientras sus compañeros se reían detrás de él.
Lo miré por unos segundos, mantuve la calma y respondí con una media sonrisa:
-Bueno, al menos yo no ando en manada como perrito faldero. ¿0 necesitas refuerzos para soltar una frase decente?
Su sonrisa se borró de inmediato, y por un segundo pareció no saber si responder o tragarse su orgullo.
All Rights Reserved