En un club donde el sudor brilla más que el respeto, Cleo baila. Se desnuda para quienes pagan por mirar, sonríe para quienes la humillan con billetes y se vende porque no le dejaron otra opción. No cree en redenciones. Ni en promesas. Solo en sobrevivir una noche más.
Valeria Garza entra al club como entra a cualquier lugar: armada, en silencio y con un objetivo claro. Es sicaria, y su trabajo no permite errores. Pero hay algo en esa mujer-en su rabia muda, en su cuerpo marcado, en su forma de no quebrarse-que la detiene.
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