
Su llegada fue algo que yo necesitaba, y mi presencia fue el reconfortamiento que él estaba buscando para ese vacío que al salir del tren, lo aventaba a un abismo... Yo no sabía nada de él, pero mi corazón imploraba el saber todo, por qué, algo llamaba a mi, pero él, ya estaba muy aferrado a algo que no quería soltar. Ese candado colgando en su cuello decía más que mil palabras.... Palabras... De un idioma que NO quiero aprender...Всі права захищені