¿Qué pasaría si Santa le diera un regalo a la mayor Grinch de todas? Eso lo descubrí luego de haber arruinado la fantasía de un niño sobre un gordo imaginario que trae regalos y baja chimeneas sin romperse la espalda. No fue un regalo cualquiera, claro que no. Porque un Dios Navideño enfadado, en vez de enviarme carbón, me dejó un presente peculiar: un consolador de ébano vibrador que olía a canela rancia. Pero claro, como el viejo barbudo tiene un sentido del humor torcido ni siquiera eso fue normal. Resulta que, a causa de un deseo, el consolador se convirtió ¡EN UN SENSUAL SEMIDIOS NAVIDEÑO! Ahora tengo al nieto de Santa atado a mí por un pacto de tres Deseos del Corazón. Nickolas Claus, es inmortal, irritante, descarado, está ridículamente bueno y sufre una maldición que lo obliga a obedecerme hasta que cumpla mis caprichos más profundos. ¿Lo peor de todo? Su magia se alimenta de mis emociones y tiene altas tendencias a convertir cualquier cosa en un acto erótico. Mi única meta es pedir esos tres deseos y mandarlo de vuelta al Polo Norte. El problema es que el muy cínico y apestoso a canela ha comenzado a convencerme de que una Navidad con humor de Grinch y un esclavo semidesnudo no es tan mala idea. "Santa, eres un acosador. Atte: Raina, la chica que se enamoró de su regalo sexual navideño." ©Historia original ©Protegida bajo derecho de autor
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