Esta historia la creé porque en algún momento de mi vida volví a sentir aquellos sentimientos que los tenía retenidos en el fondo de mi ser como la soledad, el miedo, la ansiedad, la depresión, el asco hacia uno mismo, repulsión de ser solo yo.
Sé que hay muchas personas que han pasado o sufrido por esto, déjame decirte que te entiendo perfectamente.
Decir que no estás solo/a sería algo ridículo, porque quién soy yo para decir o saber cómo estás y si mi ser te hace sentir en paz.
Exacto, no soy nadie, solo soy una lectora que quiere contar y expresar sus sentimientos, mediante un libro de su pasado triste y bizarro a la vez, dando su punto de vista acerca de cómo se sentía en aquellas situaciones de vulnerabilidad.
Tener miedo e inseguridades de tu cuerpo es algo que te atormenta día y noche, saber que no tienes el apoyo ni la confianza de tu familia te hace sentirte como el ser más indefenso e inerte.
No poder gritar o expresar cómo te sientes a tales acciones de aquel pasado que te atormenta día y noche se siente estupefacto y doloroso. Seguir sintiendo aquellas manos y marcas que dejaron devastada por mucho tiempo es doloroso, sentir que tu cuerpo ya no te pertenece y aunque haya pasado mucho tiempo no puedas quitar su tacto se siente del asco, ya que a lo que él dañó era y se llamara tu cuerpo.
Quiero decirte con experiencia "No vivas el pasado, vive el presente"
Tal vez pienses en cómo lo hago si son marcas o memorias de por vida, lo sé, pero solo queda en tus manos curar y perdonar...
Jonás no juega al fútbol para ganar... juega para ser el mejor.
Comparado incluso con Sae Itoshi, su talento es innegable. Su estilo solitario y despiadado lo hace temido y odiado. Prefiere un hat-trick en la derrota que una asistencia en la victoria. Para él, el fútbol no es trabajo en equipo, es guerra de egos.
Después de ser relegado al banquillo en la semifinal nacional y abandonar a su equipo con palabras tan frías como certeras, Jonás encuentra una carta:
"Bienvenido a Blue Lock."