¿𝑸𝒖𝒆 𝒍𝒆 𝒑𝒂𝒔𝒐 𝒂 𝑹𝒊𝒏 𝑰𝒕𝒐𝒔𝒉𝒊?
Y entonces lo vieron.
Sentado frente al amplio pizarrón blanco, con las piernas cruzadas de forma elegante y un bastón negro de madera pulida apoyado contra el costado de su silla, estaba Rin Itoshi.
Un silencio pesado cayó sobre los futbolistas como una losa invisible. El corazón de Isagi dio un vuelco violento. Ese era Rin, sin duda. El mismo cabello negro verdoso que caía en flequillo largo sobre su frente, cubriendo parcialmente esos ojos turquesa intensos y penetrantes. La misma mandíbula fina, los pómulos suaves y la postura recta que imponía respeto sin necesidad de palabras.
Medía 1.86 metros de pura presencia afilada, con un cuerpo ágil y musculatura definida pero no exagerada, propia de un prodigio técnico. Sin embargo, el bastón y la leve cojera que acompañaba cada movimiento rompían brutalmente la imagen que todos tenían grabada en su memoria. Sae, sentado al lado de Leonardo Luna, frunció el ceño con tanta fuerza que sus nudillos se volvieron blancos sobre el reposabrazos. Su mirada no se apartaba de su hermano menor.
-¿Por qué... sostiene un bastón? -susurró Isagi, con la voz cargada de una incredulidad profunda que rayaba en el shock-. Esto no puede ser real. Rin nunca... él era invencible en el campo.
Bachira, por primera vez en mucho tiempo, había perdido su sonrisa. Sus ojos dorados estaban abiertos de par en par.
-Rin... ¿Qué le pasó? Se ve tan diferente, pero al mismo tiempo es él. Esa mirada fría sigue siendo la misma.
Kaiser, desde su asiento, apretó la mandíbula con fuerza, sus ojos azules brillando con una mezcla de sorpresa y fastidio.
-Ese bastardo... ¿Qué demonios está haciendo ahí? ¿Y por qué cojea? Esto tiene que ser alguna broma de mal gusto.
Ness murmuró cerca de él, visiblemente desconcertado:
-No entiendo nada. Rin Itoshi abandonó Blue Lock hace un año y ahora aparece como... ¿Esto?