Los clanes estaban en guerra.
Las maldiciones se expandían como peste.
Los hechiceros morían más rápido de lo que podían ser entrenados.
En este escenario decadente y cruel, solo una alianza estratégica podía evitar la extinción de los linajes más poderosos.
Entonces, dos clanes firmaron un pacto de unión mediante un matrimonio:
El clan Gojo, portador del poder legendario de los Seis Ojos y del Infinito.
El clan Itadori, guardián de la línea de sangre que encerraba la maldición más antigua y devastadora: Ryomen Sukuna.
Pero Gojo Satoru, el alfa más fuerte de su era, no aceptaba la debilidad ni lo ordinario.
Él exigía al omega más peligroso, al más indomable.
Ryomen Sukuna, un omega sellado dentro del primogénito Itadori, temido incluso por su propio clan.
Un omega dominante. Un monstruo vestido de belleza salvaje, poder arrollador y veneno verbal.
Y ahora, ese "monstruo" le pertenece.
¿O acaso será al revés?