
-¿Creíste que esto me detendría? -susurró, y acercó los labios al oído de la criatura-. Usar su rostro fue tu mayor error - le susurró. Tan bajo que ni siquiera Scott, ni Malia pudieron oírlo con sus sentidos sobrenaturales. Los ojos de la criatura se abrieron como platos. Terror. No era un truco. Era miedo puro, real, casi humano. Y entonces Theo la soltó. El cuerpo cayó en silencio, tragado por el abismo. Un grito ahogado, inhumano, se escuchó por un segundo antes de perderse por completo. -¡Theo! -gritó una voz detrás.Todos los derechos reservados
1 parte