Llevar una vida tranquila no es lo que Yai describiría un trabajo como el suyo en el FBI a su padre.
Sus días en las oficinas de cuántico y correr detrás de uno que otro ignoto la hacen mantenerse en forma, a veces esquivando algún disparo pero no son cosas que le cuentas a un señor de avanzada edad que jura que su hija no sale de esas oficinas.
Los tacones de punta de aquella mujer no la intimidan para nada, se ha enfrentado a peores presiones en el campo laboral que escogió.
Para que un corderito vestido de lobo llegue a querer imponerse en el lugar.
Sin dudas disfrutaría fastidiarla junto a Morgan.
«-Bonita, te diría: "bienvenida al equipo" pero con las ganas de Hotchner de que no te quedes, suerte es lo que te deseo»
«-¿Ortega tendrías la amabilidad de obviar el sarcasmo? Necesito saber si saldremos vivas de aquí.»
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