James Potter está secretamente obsesionado con Regulus Black -tan desesperadamente enamorado que resulta casi patético, en serio, especialmente porque Regulus parece despreciarlo.
Y aun así, ahí está James, en su último año en Hogwarts, pasando horas todos los días mirando el nombre de Regulus en el Mapa del Merodeador. Lo observa mientras el menor de los Black se mueve por el castillo, de la biblioteca al campo de Quidditch, de la sala común de Slytherin a la torre de Ravenclaw (ugh). Es una estupidez, lo sabe. Podría estar haciendo literalmente cualquier otra cosa-una broma, estudiando (aunque no es muy probable), colándose en Hogsmeade o simplemente durmiendo. Pero no, está ahí, recorriendo con los dedos las diminutas letras entintadas, preguntándose qué tendría que pasar para que Regulus lo mirara de la misma forma en que él lo mira a él.
Le reza a un dios inexistente para que, solo una vez, Regulus lo note.
Y bueno... tal vez ese dios sí exista después de todo.
Esta historia NO ES MÍA, es una traducción y adaptación, todos los creditos van hacia agrtfxk en AO3.
El fanart de la portada es de @corwnvus
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