Drelkin
Durante siglos, el Imperio de Eryndor ha avanzado sin detenerse. Sus legiones son implacables, su orden es absoluto y su voluntad de dominio no conoce fronteras. Solo un territorio resiste todavía: Drelkin, una tierra pequeña y herida, aferrada a su ladera como si el mundo entero dependiera de que no caiga.
Quizás porque así es.
Kael tiene diecisiete años y una vida que ya le ha arrebatado demasiado. No busca la guerra, ni el destino, ni la gloria. Pero cuando el portador del Dra'khel -un vínculo espiritual tan antiguo como la tierra misma- lo elige como sucesor, Kael descubre que hay algo más en juego que la supervivencia de un pueblo: hay un Hilo que sostiene el equilibrio del mundo, y lleva siglos a punto de romperse.
Para repararlo, necesitará atravesar una guerra que no eligió, confiar en una guerrera que lo desafía a cada paso y forjar una alianza con el hombre menos probable: un asesino forjado por el propio Imperio, encerrado por quienes lo crearon, con razones propias para querer verlo arder.
Mientras tanto, desde las sombras, los Arcontes mueven sus piezas. Y ninguno de ellos sabe aún lo que está a punto de despertar.