Miguel pensaba que su visita a la familia de su padre en México sería tranquila, cuidaría de sus hermanos y nada más; eso hasta que conoció a la hija del amigo de su papá. Layla, con su personalidad fuerte, terca, mandoneando a diestra y siniestra lo volvía verdaderamente loco ¿Lo peor? Entre más lo sacaba de quicio, más cerca quería estar de ella.
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